"Un gobierno ilegal"

carta de lectores

El rechazo a la forma monárquica, donde los reyes son gobernantes que se eternizan en el poder, es parte esencial de la democracia. Ese rechazo al modelo de los reinos, está basado en que en una democracia la soberanía es del pueblo. Nadie puede adueñarse individualmente del poder para siempre. La alternancia de gobernantes revitaliza constantemente a un país o a una provincia. Y para lograr esa alternancia se establece la caducidad de los mandatos. A esto hay que sumar una situación de desgaste de cualquier mandatario y un enquistamiento en un poder unipersonal, con tendencia a establecer una serie de clientelismos inaceptables, con el objetivo de perpetuarse en el poder. Por eso el artículo 175° de la constitución rionegrina plantea: “El gobernador y el vicegobernador pueden ser reelectos o sucederse recíprocamente por un nuevo período y por una sola vez. Si han sido reelectos o se han sucedido recíprocamente, no pueden ser elegidos para ninguno de ambos cargos sino con un período de intervalo”. Mantenerse en el poder, dejando de lado la constitución, parece ser el nuevo y peligroso objetivo del gobernador actual. Alberto Weretilneck cierra un ciclo dejando una provincia peligrosamente contaminada y preocupantemente endeudada. Mientras que distintos estudios posicionan los sueldos de los docentes rionegrinos como los más bajos de la región, la reforma educativa en la escuela secundaria rionegrina dejó caer alarmantemente los contenidos pedagógicos. Hace años, las rutas menos transitadas reciben un pobre mantenimiento de parches provisorios, mientras que las rutas más transitadas están riesgosamente deformadas o totalmente destruidas. Y las obras, que el actual gobernador promete luego de ocho años en el poder, las deja a cuenta de los gobernadores que vengan detrás, con deudas que la provincia difícilmente podrá pagar. Mientras tanto, valiosos recursos económicos destinados a su aparato de propaganda. ¿Cuál es la razón para perpetuarse en el poder dejando de lado la constitución? Cuando un gobernante viola una ley abre la puerta a la violación de todas las leyes, por parte del resto de los habitantes. Pero no se está teniendo en cuenta un detalle: son muchos los ciudadanos que no están dispuestos a violar las leyes. Y, si él viola la ley, no se lo perdonarán.

Eduardo Felipe Scilipoti
Ex docente de la Universidad de Buenos Aires; docente rural. 
DNI: 27.091.051

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