Murió monseñor Hesayne, obispo emérito de Viedma y sacerdote comprometido con la denuncia de los crímenes de la dictadura

esteban hesayne

“Desde la Diócesis de Azul se comunicó el fallecimiento de monseñor Miguel Esteban Hesayne, Obispo Emérito de la Diócesis de Viedma. Encomendemos al Señor a nuestro apreciado Miguel Esteban y a su querido Instituto Cristífero. Pedimos que para Él brille la luz que no tiene fin”.

Ese es el texto del mensaje con el cual la Conferencia Episcopal Argentina comunicó a través de su cuenta de Twitter el fallecimiento de una figura muy emblemática de los años de la dictadura y primeros tiempos de la democracia: el nombre de Miguel Esteban Hesayne, al igual que el de otros obispos como Jaime de Nevares o Jorge Novak, quedó´indisolublemente ligado al de la lucha contra la dictadura y al compromiso con los pobres.

Hesayne nació el 26 de diciembre de 1922 en la ciudad bonaerense de Azul. Fue ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1948 en el seminario San José de La Plata. Fue profesor de literatura y latín en el Seminario diocesano de Azul y más tarde rector de ese mismo Seminario. Fue cura párroco en las localidades bonaerenses de Tapalqué, Veinticinco de Mayo, General La Madrid y Las Flores. Durante quince años se desempeñó como capellán auxiliar en el Regimiento de Azul y en la Base Naval Azopardo de la Armada Argentina.

El Concilio Vaticano II lo encontró cursando estudios de Teología Pastoral en la Universidad de Lille (Francia), y de eclesiología en París con el teólogo Yves Congar, uno de los inspiradores intelectuales del Concilio.

En agosto de 1967, adhirió al manifiesto de los 18 obispos del Tercer Mundo.

Durante los tiempos de las graves violaciones a los derechos humanos, Hesayne integró la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), uno de los organismos que recababa denuncias y asistía a los familiares de las víctimas.

El papa Paulo VI lo hizo obispo de la diócesis de Viedma, provincia de Río Negro, el 5 de abril de 1975. Hesayne tenía 52 años por ese entonces. Ese mismo año se instaló en la ciudad rionegrina de la que sería obispo durante 20 años, hasta el 28 de junio de 1995, cuando renunció por edad.

Durante la dictadura de 1976-83, Hesayne tuvo un rol destacado en la crítica a la represión ilegal y muy especialmente en la denuncia del asesinato -mediante un accidente simulado- del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, en 1976.

Tras dejar la Diócesis de Viedma, en 1995, se dedicó a la animación del Instituto Secular de los Cristíferos, dedicado a la formación integral de laicos.

Nunca dejó de interesarse por los problemas sociales y tuvo varias polémicas con sucesivas autoridades por sus denuncias sobre la desocupación y la acuciante pobreza.

FUENTE: Infobae

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