Tour periodístico a Atucha: estupidez nuclear del gobierno de Weretilneck

  • atucha, periodistas

    Foto gentileza Agrovalle

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Invitar a Atucha a una veintena de periodistas para convencerlos de las bondades de una central nuclear ha sido una de las estrategias comunicacionales más estúpidas que el gobierno de Alberto Weretilneck realizó hasta ahora.

Se trata de una antigua e ineficaz metodología consistente en que una organización estatal o privada pague un tour a propietarios o trabajadores de medios de comunicación, con el fin de éstos le digan luego (o mientras tanto) a sus lectores/oyentes/televidentes los beneficios que generaría el objetivo central de dicho viaje.

Un ejemplo bastante cercano y similar es lo hizo hace unos cuantos años la gente de Joe Lewis en Argentina, con referencia al acceso público a Lago Escondido. Y de nada sirvió.

En este caso, Weretilneck pretende que a través de esos periodistas toda la ciudadanía rionegrina crea que tener un emprendimiento de estas características es mucho mejor que desarrollar energía eólica o cualquier otra del tipo renovable.

Quizás este gobierno quiera que esos comunicadores comiencen a vociferar ahora que es una medida acertada colocar una planta nuclear en medio de un espectacular paisaje patagónico, que hasta antes de este anuncio (hace casi dos meses) iba a ser un área de desarrollo turístico único en Argentina, con un camino costero y playas sin igual; con una virginidad ambiental envidiable en cualquier parte del mundo.

Sin embargo, si este proyecto avanza es probable que el tan ansiado Camino de la Costa tenga prácticamente en el medio una central nuclear. Es decir (en pocas y vulgares palabras): ¡A la mierda con el turismo en la costa atlántica rionegrina!

Es muy poco posible que habitantes de otros puntos del país o el mundo (e incluso los ciudadanos de nuestra zona) planeen bañarse o descansar en un área cercana a una de estas plantas y sus correspondientes desechos radiactivos.

Pero más allá de la discusión planteada alrededor de los beneficios y perjuicios del proyecto nuclear, la manera en que el gobierno rionegrino lo instaló y pretende ahora difundirlo es realmente llamativo.

El acarreo de un pequeño grupo de periodistas a una empresa similar a la que se pretende instalar en la provincia es un error de estrategia, por varias cuestiones.

En primer lugar, la mayoría de esos enviados son dueños o integrantes de medios de comunicación que poseen importantes pautas publicitarias del gobierno rionegrino, es decir que quizás no tengan la libertad de expresar libremente lo que piensan al respecto. Si embargo, ya pasaron varios días de ese tour y –afortunadamente para nuestra profesión- no se ha percibido hasta el momento una campaña periodística masiva a favor de la planta.

Otro error al “armar estos viajes” es que el resto de los medios de comunicación y periodistas de la provincia, es decir, los que no fueron invitados (por razones ideológicas, económicas, contractuales, etc.), quedan con una sensación de haber sido despreciados y maltratados por los organizadores. Aunque, al menos desde mi punto de vista, es mucho mejor no ser parte de este tipo de “comitivas” y así tener la posibilidad de formarnos una opinión absolutamente libre e independiente. No obstante, es innegable que entre algunos de los colegas que participaron del invite hay varios que podrán difundir lo observado con total objetividad, más allá de la intentona por convencerlos.

En concreto, el viaje a Atucha no sirvió de mucho para el gobierno…al menos por ahora.

¿Por qué no lo anuncian?

Todos se preguntan los motivos por los cuales Weretilneck demora el anunció del lugar exacto de instalación de la planta. Es muy difícil creer que semejante proyecto haya sido anunciado y que aún no sepan donde se va a construir.

¿Estará esperando que pasen las elecciones de este año? Es probable.

El gobernador no es tonto y más allá de que se muestra convencido que ‘clavar’ una central nuclear en las playas rionegrinas es el mejor proyecto de su gobierno, también se dio cuenta inmediatamente (aunque en los medios diga lo contrario) del rechazo que generó la propuesta en gran parte de la provincia, particularmente en la zona atlántica.

De hecho ordenó a sus funcionarios que durante la campaña electoral no hablen de cuestiones provinciales, especialmente de este tema; hay que ‘patearlo para adelante’.

Lo que sí es cierto es que existe una sola manera de poder estar a favor o en contra, con fundamentos sólidos: recibir información.

Hasta el momento el gobierno rionegrino no ha hecho casi nada en ese sentido. Y eso es una falta de respeto al rionegrino y a los habitantes de las provincias cercanas a la zona donde se instalaría la central (como Chubut y Buenos Aires). Se habla de audiencias públicas, pero no hay nada confirmado.

Si Weretilneck pretende que la gente respete su proyecto, tendrá que comenzar él a respetar a quienes lo eligieron.

Gustavo Bosco

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