"La ciencia puede conducir al descubrimiento de la energía atómica, pero no nos puede proteger de un desastre nuclear"

planta nuclear

No resulta sencillo encontrar material que se refiera a las bondades ambientales de una planta nuclear. Incluso aquellos artículos que se han escrito a favor de esta alternativa brindan datos que son realmente alarmantes.

Los patagónicos, y particularmente los rionegrinos, comenzaron a informarse sobre ello tras el anunció de la instalación de una de estas centrales en la costa atlántica de esta provincia.

Las autoridades la llaman “la quinta”, y con ello hacen referencia a un convenio que el gobierno de Cristina Fernández firmó en noviembre del 2015 (días antes de dejar su mandato) con el presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República Popular China, Xu Shaoshi. Fue en el marco de una reunión del G20 en la ciudad turca de Antalya.

Un día antes se firmaron en Beijing con el ICBC los Términos de Referencia del financiamiento, que tenía un plazo de 18 años por un 85% del total del proyecto, a un costo financiero total menor al 6,5% anual. El valor previsto para la Cuarta Central nuclear es de USD 5.994 millones, y tendrá un 62% de componentes de origen argentino y 38% de origen chino, de acuerdo a una información oficial de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

La central tendrá un reactor de agua pesada, fabricado con más de un 70% de componentes argentinos, lo que impulsará fuertemente la industria nacional. El diseñador, arquitecto – ingeniero, constructor y operador de la futura central será Nucleoeléctrica Argentina. Aprovechará, de esta manera, las capacidades locales que fueron recuperadas para la terminación de la Central Nuclear Néstor Kirchner. La Cuarta central utilizará un reactor de tipo CANDU de uranio natural, similar al de la Central Nuclear Embalse, de la cual se aprovechará la experiencia y el conocimiento adquiridos en su excelente operación y extensión de vida. La Cuarta Central contará con una potencia de aproximadamente 750 megavatios, generando empleo directo para más de 7 mil trabajadores durante la construcción. Se construirá en el Complejo Nuclear Atucha, adyacente a la Central Nuclear Néstor Kirchner y a la Central Nuclear Juan Domingo Perón. A tal efecto se ha concretado también la adjudicación de los terrenos e inmuebles correspondientes en la ciudad de Lima, el último 27 de octubre mediante el decreto PEN 2197/2015.

Por su parte, la CNNC cooperará proveyendo equipos, componentes y servicios que resulten necesarios importar, además de materiales que requiera la industria argentina para fabricar localmente los componentes destinados al proyecto.

También se suscribió el Acuerdo Marco entre NASA y CNNC por la Quinta Central Nuclear (que, casi dos años después, se conoció será en Río Negro), que establece los lineamientos generales sobre los que se desarrollarán a futuro los contratos comerciales y financieros para la construcción de la central. En este caso un reactor de tecnología china de agua liviana y uranio enriquecido de 1000 megavatios. Este proyecto contará también con gran participación de la industria nacional.

De esta manera, se continúan implementando los compromisos firmados por la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y el Presidente de la República Popular de China, de Xi Jinping, en Argentina el 18 de Julio de 2014.

Las ventajas (¿?) de la energía nuclear: aire con “muy poca radioactividad”

Según el sitio español Twenergy, la energía nuclear se ha convertido en una de las fuentes de producción de electricidad que mayor controversia y rechazo público genera. Sin embargo, sus defensores, entre los que se encuentran importantes organizaciones y algunos ecologistas, argumentan que se trata de una alternativa segura, limpia y barata. Os resumimos algunas de sus ventajas más importantes:

1. Garantiza el suministro eléctrico: La energía nuclear es la fuente de energía que más horas funciona al año. Está disponible las 24 horas y los 365 días al año, asegurando así el abastecimiento eléctrico. Otras fuentes energéticas como la eólica o la solar carecen de seguridad de suministro al estar expuestas a las condiciones meteorológicas.

2. Es una energía limpia y no genera CO2. La energía nuclear no emite gases ni partículas contaminantes a la atmósfera, una ventaja clave para frenar el cambio climático. No utiliza combustibles fósiles, de modo que no emite dióxido de carbono (CO2), principal gas causante del efecto invernadero. Un tercio de la energía generada en Europa proviene de la energía atómica, lo que evita la emisión de 700 millones de toneladas de CO2 -lo mismo que generan los tubos de escape de 200 millones de vehículos- y otros contaminantes generados a partir de la quema de combustibles fósiles.

3. Se trata de una de las fuentes más baratas de producción de electricidad. Según el Foro Nuclear Español, 32,3 kilos de uranio tienen la energía equivalente de 100.000 toneladas de carbón. El peso de la materia prima uranio es pequeño con relación al coste total de la producción de electricidad y su precio es estable, obteniendo el kilovatio-hora (kWh) a unos costes razonables.

4. Los vertidos de las centrales nucleares al exterior son mínimos. La mayor parte de ellos se expulsan en forma gaseosa de la chimenea de la central (aire con muy poca radiactividad), y en forma líquida a través del canal de descarga. Por su bajo poder contaminante, las centrales nucleares frenan la lluvia ácida y la acumulación de residuos tóxicos en el medio ambiente.

5. Generan empleo. Las centrales nucleares, al igual que otras instalaciones eléctricas, generan empleo y riqueza en su zona de influencia. Se estima que en cada reactor trabajan unas 500 personas. En total, el sector nuclear español emplea a unas 30.000 personas entre puestos directos e indirectos.

La peligrosidad de los residuos

En mayo pasado se produjo un accidente en un depósito subterráneo de residuos nucleares en Hanford, una pequeña localidad estadounidense ubicada a 300 kilómetros al sudoeste de Seattle, en el extremo noroeste del país. El Departamento de Energía de Estados Unidos informó que se produjo el hundimiento de un túnel lleno de residuos altamente radiactivos. El episodio reavivó en todo el mundo la polémica por la disposición final de los residuos generados por la industria nuclear.

El tema de los residuos nucleares es uno de los problemas más preocupantes a los que debe hacer frente la industria nuclear. Las cantidades de residuos no son muy grandes, pero contienen radioisótopos que pueden tardar varios cientos de años en alcanzar un nivel de radiación sin peligro para la vida.

Los residuos radiactivos contienen distintos elementos inestables. A medida que la energía es liberada, la radiactividad disminuye. Es decir, con el tiempo, los residuos radiactivos decaen o, lo que es lo mismo, se vuelven menos radiactivos. Algunos dejan de ser radiactivos en horas o días, pero, en otros casos, esos períodos pueden prolongarse por cientos o incluso miles de años.

En nuestro país, donde contamos con tres centrales nucleares, se ha optado por un criterio de clasificación de los residuos radiactivos por niveles (muy bajo, bajo, medio, alto) de acuerdo con el tipo de radiación y decaimiento de los elementos que contienen. De esto depende también el tratamiento que se le da a los mismos, siendo los provenientes de los reactores los de más alto nivel.

Básicamente, después de ser utilizado en las centrales nucleares, el combustible irradiado altamente radiactivo es extraído del reactor. Generalmente este combustible “gastado” está siendo almacenado temporalmente en piletas de enfriamiento. Luego de permanecer un período de entre seis y quince años en las piletas, se los traslada para un almacenamiento en seco, por ejemplo en silos de hormigón, como se puede ver en la central nuclear de Embalse (provincia de Córdoba).

En el resto del mundo es común también colocarlos en lugares denominados de “disposición final”, lo que básicamente quiere decir enterrarlos bajo el suelo o el lecho marino, en un lugar de almacenamiento especial con suficiente protección para contener la radiactividad, y evitar así que los residuos entren en contacto con la biosfera, hasta que no presenten riesgos para las personas o el ambiente.

Los residuos nucleares son uno de los problemas más preocupantes a los que debe hacer frente la industria nuclear. Algunos siguen siendo radiactivos por cientos o incluso miles de años.

Los pro y los contra

El ambientalista misionero Mario Rovina señaló que “mientras las centrales térmicas convencionales queman combustibles fósiles para la producción de electricidad, una central nuclear obtiene su energía de la fisión del átomo de uranio. Esto significa que una central de este tipo no envía a la atmósfera óxidos de carbono, de azufre, de nitrógeno, ni otros productos de combustión, tales como las cenizas. Las emisiones de las torres de refrigeración, tan frecuentemente utilizadas como símbolo de la contaminación producida por las centrales nucleares, son sólo el remanente del vapor de agua utilizado para mover la turbina que genera la electricidad.

Básicamente una central nuclear aprovecha el calor liberado en las reacciones de fisión nuclear y ese calor se utiliza para generar vapor de agua que impulsa una turbina de vapor conectada a un generador que produce electricidad.

Es cierto que las centrales nucleares emiten menos gases que contribuyan al cambio climático, a la acidificación de las lluvias, a la contaminación de las grandes ciudades, la destrucción de la capa de ozono o al efecto invernadero, pero generan las basuras más peligrosas que produce el ser humano; los residuos nucleares. Que no solo son radiactivos, sino que persisten por siglos. Residuos para los cuales todavía no se ha encontrado una solución para su almacenamiento seguro durante tanto tiempo.

Por todo esto es que en la mayoría de los países se está planteando el debate sobre la seguridad y el futuro de las centrales nucleares. En la Unión Europea la cuestión sobre el uso de las energías nucleares ha sido tema de debate desde hace décadas, y tras la catástrofe ocurrida en la central japonesa de Fukushima, gobiernos como el alemán y el suizo decidieron abandonar este tipo de producción de energía. Alemania aprobó en 2011 un calendario para cerrar de forma gradual las centrales que había en funcionamiento y fijó el año 2022 para el apagón nuclear.

Considerando todo esto y el impacto que puede llegar a tener la energía nuclear en la salud y el medio ambiente, es preciso aplicar el principio de precaución que puede invocarse cuando es urgente intervenir ante un posible peligro para la salud humana, animal, vegetal o biológica en general.

Se ha demostrado que la energía nuclear, que iba a ser tan barata, es la forma más cara de producir electricidad cuando se considera su ciclo completo, con sus respectivos efectos negativos sobre el ecosistema global del que dependemos.

Desde la reconocida organización ambientalista Greenpeace plantean además que la energía nuclear socava a las soluciones reales al cambio climático al desviar las inversiones necesarias para la implementación de fuentes de energía limpias, renovables y eficientes”.

Carta de una formoseña que conoce muy bien la temática

Durante los últimos días se difundió una carta abierta de una formoseña,  Leticia Peris, Doctora en Ciencias Químicas, egresada de la Universidad Nacional de Córdoba, investigadora del INSERM (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia), Instituto de Neurociencias de Grenoble -organismo que depende del CEA (Centro de Energía Atómica de Francia), quien expresa que “luego del accidente nuclear de Fukushima, países desarrollados como Alemania, Bélgica, Suiza y Taiwán, han anunciado su salida de la energía nuclear. Por ejemplo, Alemania ha anunciado su decisión de cerrar todas sus centrales nucleares a finales de 2022, Italia abandonó sus proyectos nucleares, Suiza decidió no renovar sus centrales, Quebec cerró su central nuclear en Gentilly a finales del 2012 y el gobierno de Japón anunció una salida nuclear para el 2030. Egipto, Italia, Jordania, Kuwait y Tailandia han decidido no participar o volver a participar en la era nuclear. En Francia, el gobierno actual prometió encaminarse hacia la salida de la energía nuclear.

Mientras que los países más poderosos del mundo muestran un movimiento hacia la era del no-nuclear, la Argentina, un país completamente desestructurado, desorganizado y en plena crisis económica va a invertir sumas colosales en una central nuclear?

Argentina, un país que arroja directamente las aguas contaminadas de las cloacas en los ríos y riachos, sin preocuparse por invertir en estaciones de depuración, sin preocuparse por la ecología y los riesgos sanitarios, va a ser capaz de transportar y tratar meticulosamente los desechos radiactivos de altísimo riesgo?

Y qué hay del impacto ecológico?

Los desechos radiactivos, constituidos mayoritariamente por uranio y plutonio altamente radiactivo y de larga duración (5 millares de años para el uranio=la edad de la Tierra) tienen que ser trasladados en un medio extremadamente seguro como el tren, y bajo estricta vigilancia para evitar actos terroristas hacia sitios de almacenamiento a 300m de profundidad bajo tierra. En Argentina, cuál sería el medio de evacuación de los desechos radiactivos? La rutas nacionales llenas de baches? Argentina, un país que arroja directamente la basura en enormes basureros a cielo abierto, sin preocuparse de reciclar papeles, plásticos, vidrios, pilas usadas, baterías o productos electrónicos con componentes altamente contaminantes, va a ser capaz tratar y almacenar los desechos altamente radiactivos de la central nuclear?

Y el calor residual?

Como cualquier central térmica, sólo el 30 a 40% de la energía se convierte en electricidad, el excedente de energía se disipa en forma de calor, que conduce a un calentamiento del aire y del agua (fuente de frío necesaria para el funcionamiento de toda planta de energía). La nube blanca que sale de la torre de enfriamiento es el aspecto más visible de esta contaminación. En las proximidades de todas las centrales nucleares del mundo hay un aumento de temperatura ambiente y del agua de los ríos, como vivirán los habitantes de Formosa, una de las provincias más cálidas de Argentina esta contaminación térmica?

Y el riesgo causado por las emisiones de los residuos radiactivos y químicos?

En funcionamiento normal, una central nuclear produce continuamente emisiones de efluentes radiactivos y químicos líquidos y gaseosos. Esas emisiones son periódicamente analizadas bajo normas estrictas por organismos institucionales encargados de informar al público de las emisiones al medio ambiente y los riesgos asociados para la salud humana y el medio ambiente. Sin embargo, en diciembre de 2007, el Registro Nacional de Cáncer del niño en Alemania (directora María Blettner) publico un estudio en el que se observa una relación entre la proximidad de una vivienda a la central nuclear más cercana y el riesgo para los niños menores de 5 años de contraer cáncer o leucemia. Sin que haya habido una radiación ionizante identificada formalmente como causa. En Francia, el equipo GeoCap Inserm U1018-Eq. 6 observo durante el período 2002-2007, un incremento de la incidencia significativa de leucemia aguda - casi el doble - entre los niños que viven a menos de 5 km de una central nuclear.

Si esto sucede en países del primer mundo, bajo estrictas normas de control y seguridad…que pasara en Argentina, donde el control y la seguridad son casi inexistentes?

Y los riesgos para la salud de los trabajadores del nuclear?

En Francia, los trabajadores nucleares usan un badge dosimétrico que mide la dosis de radiactividad recibida por el usuario. Cuando en el badge se ha detectado una dosis demasiado alta, el trabajador es licenciado con seguro de desempleo. En lugar de reducir la exposición a la radiación para no exceder la dosis máxima prevista por la ley, la industria nuclear prefiere alternar otros trabajadores en los mismos puestos peligrosos, sin tener en cuenta el impacto social que puede tener. Para no ser licenciados, algunos trabajadores ocultan su badge cuando van a trabajar en zonas con alta radiación.

En julio de 2008, en la central nuclear de Tricastin en Francia, un centenar de empleados se contaminan en el interior del reactor No. 4 de la planta. Este es uno más de los incidentes triviales de la gestión de la planta, que aparece en letras chicas en las Noticias y que no afecta a nadie… salvo a ese centenar de personas y a sus familias…

El número anual de nuevos casos de cáncer entre los trabajadores del nuclear ha aumentado de 150.000 en 1980 a 280.000 en 2000. Un trabajador del nuclear tiene cuatro veces más probabilidades de morir de cáncer entre los 45 y los 54 años que un alto directivo del nuclear.

Pero a pesar de los casos de cáncer que aumentan « casualmente » en los trabajadores del nuclear, el riesgo de cáncer de estos empleados no ha sido investigado claramente…sino que las estadísticas se ocultan…

Por suerte en Francia existen asociaciones libres e independientes que investigan todos los incidentes y accidentes relativos al nuclear en Francia y en el mundo para contrarrestar la política de no-información de los gobiernos (http://www.sortirdunucleaire.org/Nucleaire-des-accidents-partout).

Cual será la transparencia de información sobre los eventuales accidentes relacionados al nuclear en Argentina, donde según el gobierno hace mas de 10 anos que se vive sin inflación salvo el último tiempo donde por presión internacional se acepta un 3,7% mensual?

"Los recuerdos horribles de Chernobyl y ahora Fukushima son demasiado recientes y demasiado duros como para que no quede otra opción que poner fin a nuestra dependencia de la energía nuclear." Mikhail Gorbachov (Premio Nobel de la Paz, el último presidente de la URSS)

"La ciencia puede conducir al descubrimiento de la energía atómica, pero no nos puede proteger de un desastre nuclear" Václav Havel (ex presidente de la República Checa)

"Pienso en lo absurdo de nuestra forma de vida, en nuestra locura energética... Estamos ansiosamente en busca de nuevos yacimientos de petróleo, en construir plantas de energía nuclear, pero, ¿por qué el uso de combustibles fósiles o de uranio (que no son renovables y muy contaminantes), mientras que tenemos a nuestro alcance la energía inagotable, limpia y renovable del sol y del viento? “Jacques-Yves Cousteau (Explorador)

"La energía nuclear es una mala solución porque equivale a hipotecar el futuro" Hubert Reeves (astrofísico)

Si sabemos que la energía nuclear que consumimos hoy...la pagaran nuestros hijos mañana...que cada uno responda a una sola pregunta:

Vale la pena arriesgar la vida de una persona....solo para encender una lamparita ?...”.

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